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La mejor forma de predecir el futuro es crearlo.
The best way to predict the future is to create it
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SAN JUAN, PUERTO RICO
Sheilla Rodríguez nunca se imaginó que se iría de Puerto Rico. La profesora universitaria de 48 años había hecho su vida en la isla, cerca de sus familiares y amigos.

“Mudarnos no era una opción”, dijo.

Pero cuando surgió una oportunidad de empleo con un mejor salario y mejores condiciones laborales en Florida, su esposo e hijo se mudaron a Miami.

Rodríguez los siguió tres años después, completando la migración gradual de su familia y desarraigando su existencia para comenzar de nuevo, lejos de casa y de sus seres queridos.

Rodríguez es una de los cientos de miles de puertorriqueños que han abandonado la isla en la última década, una migración impulsada por una crisis económica y una serie de desastres naturales que han devastado a Puerto Rico en los últimos años.
“Amamos a Puerto Rico. Es nuestro país. Sin embargo, objetivamente hablando, pues tenemos que reconocer que es un país que está en deterioro y que tiene una encrucijada política, y que si no sale de ella, la cosa puede estar mucho, mucho peor de lo que está,” dijo.

La población de la isla disminuyó un 11.8% entre 2010 y 2020, según la Oficina del Censo de Estados Unidos, cuyos resultados se utilizan para determinar miles de millones de dólares en fondos públicos. Los demógrafos dicen que la migración constante, junto con una tasa de natalidad en declive que es más baja que la tasa de mortalidad, está creando una “crisis demográfica” que alterará fundamentalmente la sociedad, la economía y la cultura de Puerto Rico, ya que las estructuras familiares cambiarán y habrán menos trabajadores que puedan pagar los servicios básicos.

“Literalmente va a ser otro mundo, otra sociedad. No es solamente que va a haber menos población, la estructura cambia totalmente. Es una transformación completa,” dijo Hernando Mattei, catedrático de demografía en el Recinto de Ciencias Médicas de la Universidad de Puerto Rico.

Mattei es parte de una colaboración académica que está estudiando la dinámica poblacional de la isla y dando la alarma sobre cómo a medida que esta cambie se afectará a Puerto Rico. Los expertos también abogan por recomendaciones de políticas públicas para revertir o ralentizar la tendencia.

“¿Cómo tratar de cambiar la situación de que la fecundidad no siga bajando?¿O reducir la emigración?,” dijo el profesor de la UPR. “Pero lo otro que también es importante, es ver cuáles son las adaptaciones que tenemos que hacer frente al nuevo escenario demográfico. Porque no se puede continuar con una serie de políticas públicas para una situación demográfica que ya no existe.”

TASA DE NATALIDAD MÁS BAJA QUE LA TASA DE MORTALIDAD
La población de Puerto Rico alcanzó su punto máximo en 2004, con 3.8 millones de habitantes. Sin embargo, en 2006 estalló una crisis económica que puso en marcha una migración de puertorriqueños que buscaban mejores oportunidades en otros lados.

“Los jóvenes, pues, muchas veces sienten que los empleos que están no son apropiados para ellos, van a tener que trabajar por más tiempo’‘, dijo Raúl Figueroa, demógrafo que se especializa en la mortalidad. “Se sienten que la población mayor les falló.”

Muchos de los que se fueron, como Karina Montañez, de 33 años, una peluquera de perros que ha estado viviendo en Orlando desde junio de 2016, no están seguros si regresan al menos de que puedan igualar las condiciones económicas y la calidad de vida que han logrado en los Estados Unidos.

 “Diría si por mi familia, porque tengo a mi familia allá,” dijo Montañez, “Pero honestamente, de tener en algún momento dado pensado volver? No creo. En la cuestión de negocios, las posibilidades que tengo acá son mucho mayor.”

No es la primera vez que los residentes de Puerto Rico se trasladan a los EE. UU. y a otros lugares en cantidades significativas en busca de mejores trabajos. Un gran éxodo de puertorriqueños ocurrió a mediados del siglo XX, cuando cerca de medio millón de isleños llegaron a Estados Unidos en la década de 1950.

Pero en esa década, las mujeres puertorriqueñas tenían un promedio de más de 5 hijos cada una, según un análisis del colectivo de investigación de Mattei, reemplazando así la pérdida de población. En el 2020, la demógrafa Judith Rodríguez calculó con datos del gobierno que las mujeres puertorriqueñas tenían en promedio menos de un hijo cada una, entre las tasas de fertilidad más bajas del mundo.

“La migración se concentra bien fuerte en personas jóvenes, muchas están en edad reproductiva, y sus hijos, que en el futuro son los que van a tener hijos,” dijo Figueroa.

Los huracanes y los temblores han devastado la isla en los últimos años, acelerando también la disminución de la población.

En 2017, el huracán María, considerado el mayor desastre en la historia moderna de la isla, mató a miles y destruyó infraestructura crítica. Al año siguiente, la isla perdió casi el 4% de sus habitantes, aunque los estudios demuestran que muchos volvieron. Luego, en diciembre de 2019, una secuencia de terremotos comenzó a sacudir el suroeste de Puerto Rico, destruyendo hogares en un área con algunos de los pueblos más pobres de Puerto Rico y desplazando a los residentes de la región.

Hoy, la población de la isla en 2020 es de 3.3 millones de personas, en comparación a los 3.7 millones que vivían en la isla en el 2010. Es más alta que la estimación de la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico la cual fue alrededor de 3.03 millones.

Puerto Rico tenía cifras de población similares en la década de 1970, pero la composición de la población es diferente a la de entonces. La distribución por edad es distinta, la tasa de natalidad es mucho más baja y la población está envejeciendo: la edad promedio en la isla aumentó de 36 en 2008 a 43 en 2018, y se espera que aumente, según Pew Research. Centrar. Una población que tiene una edad promedio de 30 años se considera envejeciente, dijo Figueroa.

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En 2013, hubo signos de depresión económica en el Viejo San Juan, Puerto Rico. Nikki Kahn WASHINGTON POST/GETTY
“Otros países mientras han envejecido, primero han envejecido mucho más lento que Puerto Rico y han tenido una economía más sólida. En el caso de Puerto Rico, pues no ha tenido ese beneficio. Lamentablemente, no se han hecho ajustes, en cuanto a infraestructura, en cuanto a servicios, para asegurar que se puedan atender las necesidades de una población más vieja,” dijo Figueroa.

“¿QUIÉN VA A FINANCIAR TODO ESTO?”
El Dr. Mattei, el profesor de la UPR que forma parte del colectivo académico que estudia los cambios en la población, describió con mucho detalles con otros dos colegas cómo podría ser el futuro de Puerto Rico: familias más pequeñas, más ancianos con menos trabajadores y servicios para apoyarlos, una fuente de impuestos menguante para sostener los programas públicos del gobierno.

En Puerto Rico, donde muchas personas históricamente crecían en torno a familias numerosas y donde la cultura se centra en lazos familiares profundamente arraigados, los hogares nucleares y extendidos serán diferentes.

“Si cada mujer tiene eventualmente un solo hijo, quiere decir es que cada generación, el tamaño de la población se va a reducir a la mitad’‘, dijo Mattei. “Esos hijos no van a tener hermanos, no van a tener Expertos: disminución poblacional de Puerto Rico es una crisis, no van a tener hermanos, no van a tener tíos, no van a tener primos.”

Y a medida que más personas tengan menos hijos, habrá menos parientes y amigos jóvenes para apoyar a sus contrapartes mayores que podrían necesitar apoyo en sus arreglos de vivienda y en los quehaceres diarios.

“Cambia por completo las redes de apoyo, las redes familiares’‘, subrayó Mattei.

La falta de hijos tiene ramificaciones para Puerto Rico más allá del nivel familiar, y tiene consecuencias para los impuestos y los trabajadores de la isla.

“¿Quién va a financiar todo esto?” dijo el Dr. Luis Pericchi, uno de los colegas de Mattei y Director del Centro de Bioestadística y Bioinformática de la Universidad de Puerto Rico. “Se va a empezar a ver consecuencias en todos los ámbitos. Por ejemplo, de falta de trabajadores en todos los ámbitos. Eso tiene una interacción negativa con la economía “.

Pericchi agregó que es probable que la disminución de la tasa de fertilidad continúe, y que Puerto Rico aún no ha visto a su población femenina demorar la maternidad tan tarde como lo han hecho las mujeres en otros países, una tendencia que, una vez que se manifieste con toda su fuerza en la población, podría agravar el problema.

Los servicios gubernamentales y las operaciones privadas, ahora con flujos de ingresos más bajos tendrán que adaptarse para atender a una población que envejece. Un sector importante que afectará a la población que envejece es la salud. Los médicos de Puerto Rico tienen una edad promedio de más de 50 años, y un éxodo masivo ha expulsado a miles de médicos de la isla en busca de mejores trabajos. Es probable que los centros médicos de la isla enfrenten un futuro de grandes costos de atención médica, ya que tratan a una población que envejece, según los expertos.

‘”Los hospitales se están transformando. Los hospitales están transformando las salas de partos en sitios geriátricos,” dijo Pericchi.

Comparó la “crisis demográfica” de Puerto Rico con “una nueva María”.

“¿Que problema más importante puede haber que el de toda su población? Que cambia la estructura familiar, cambia la estructura social, cambia y altera la economía. ¿Que problema más grave puede haber que eso? Y sin embargo, no hay ninguna atención estructurada a ese problema. Ni siquiera a nivel de discusión,” dijo el matemático.

Los especialistas en demografía dijeron que en Estados Unidos, los centros que estudian población son de carácter interdisciplinario con un fuerte componente matemático. Pero en Puerto Rico, dijeron Mattei y Pericchi, no hay un centro de estudios demográficos que opere desde todos los campos académicos.

“Todo el mundo va a tener opiniones, pero eso no es suficiente. Esas opiniones son opiniones. Necesitamos evaluaciones científica fuerte, serias. Y a lo mejor cuando las conozcamos, podamos atacarlas,” dijo Pericchi.

A través de su colaboración académica que estudia los cambios en la población de la isla, Pericchi, Mattei y Angélica Rosario— una estudiante de doctorado que se especializa en la dinámica poblacional de Puerto Rico— esperan abogar por cambios en la política pública de la isla que podrían revertir o alterar las tendencias poblacionales, como “políticas de inmigración responsable” o políticas socioeconómicas para repoblar la isla. También esperan capacitar a estudiantes y profesionales y enseñarles las herramientas para abordar estos desafíos.

“Esta situación sin hacer nada no va a llevar a su solución, sino que va a llevar a su aceleración’‘, dijo Pericchi.

Algunas economías regionales en los Estados Unidos han podido revertir los pronunciados descensos de población mediante reestructuraciones económicas.

Pero en esos casos, explicó Mattei, la repoblación se ha realizado a través de personas que no son nativas del área y que tienen las destrezas que hacen falta en el mercado nuevo, lo que genera dudas sobre las estrategias de repoblación en una isla donde muchos lugareños están preocupados por ser desplazados debido a una economía vulnerable y futuros desastres naturales. También existe preocupación entre varios puertorriqueños sobre cómo una serie de leyes que permiten a no residentes reclamar exenciones contributivas al obtener residencia y como estas podrían cambiar la dinámica de la población en la isla.

Mientras los académicos consideran cómo combatir la disminución de la población de la isla, muchos puertorriqueños que se han ido, como Rodríguez, lidian con su decisión de irse de casa: ¿deben permanecer en los Estados Unidos continentales o regresar a la isla?

A Rodríguez le preocupa envejecer en Puerto Rico, donde dice que es posible que el sistema de salud no pueda cuidarla.

“Mi isla me fascina...una geografía espectacular, el calor de su gente, la cultura, eso son elementos que yo valoro mucho,” dijo “[Pero] cuando yo pienso en mi vejez, digo: yo quiero estar en un lugar que me pueda ofrecer las condiciones de vida que yo necesito. Así que yo no estoy muy clara donde voy a pasar mi vejez.”

Fuente: El Nuevo Herald